Una vez estando dentro del auto, algo ocurrió. Como que yo y mis amigos nos despreocupamos del lugar al que íbamos. La chica me pidió la dirección, se la dije, y me desentendí. Ella encendió la radio, colocó un CD de Lucybell, y partió. De pronto, me di cuenta que estábamos en la carretera, siendo que mi casa estaba como a quince minutos del cumpleaños de mi amiga. Le pregunté dónde estábamos. Me dijo que en ciudad industrial, o algo así. Le pregunté por qué estábamos allí. Ella me dijo que sólo manejaba y esperaba órdenes. Le dije que estábamos MUY lejos de mi casa. De repente ella mira su medidor de bencina. Estaba casi vacío y en rojo. Me dijo que paráramos, que quería ir al baño. De pronto, veo que estamos llegando al edificio de LAN CHILE.
La Chica LAN
Una vez estando dentro del auto, algo ocurrió. Como que yo y mis amigos nos despreocupamos del lugar al que íbamos. La chica me pidió la dirección, se la dije, y me desentendí. Ella encendió la radio, colocó un CD de Lucybell, y partió. De pronto, me di cuenta que estábamos en la carretera, siendo que mi casa estaba como a quince minutos del cumpleaños de mi amiga. Le pregunté dónde estábamos. Me dijo que en ciudad industrial, o algo así. Le pregunté por qué estábamos allí. Ella me dijo que sólo manejaba y esperaba órdenes. Le dije que estábamos MUY lejos de mi casa. De repente ella mira su medidor de bencina. Estaba casi vacío y en rojo. Me dijo que paráramos, que quería ir al baño. De pronto, veo que estamos llegando al edificio de LAN CHILE.
La Chica Gringa
2- Hable en buen chileno, sea divertido y relajado. No le hable de Bush, Guantánamo o política internacional si lo que busca es sólo tener sexo con ella.
3- No hable sólo con ella, pero sí la mayor parte del tiempo. Así evitará los silencios incómodos.
4- Bese delicadamente la zona púbica de ella. Hágala esperar. Será recompensado. No empiece el mete y saca de inmediato. No sea un gorila idiota.
5- No le tenga miedo a una mujer que es más alta que usted. Ya, usted dirá que no es miedo ... bueno, digamos VERGUENZA. Recuerde que más importante que su estatura es el tamaño de su pene. Si también tiene problemas con eso, más importante es cómo usted usa su lengua.
6- Tenga personalidad. No porque sea norteamericana es superior a usted. Sea varonil en el sexo, maneje usted la situación, pero dé libertades para cambiar los roles. Luego, comente los resultados en este blog.
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El Cuarteto
La Chica Anoréxica
martes 20 de octubre de 2009 | Publicado por David! en 02:48 3 comentarios
La Chica Francesa
martes 13 de octubre de 2009 | Publicado por David! en 01:45 4 comentarios
Etiquetas: abecedario, felación, francesa, posiciones
La Chica Oriental
La Chica Modelo
Partimos al evento. Lamborghinis, Mercedes, Audis. Autos preciosos, brillantes, simétricos. Caminar por ese lugar era un placer. Autos de estratosféricos precios, reflejados en los ojos de personas que nunca los podrían comprar. Sin embargo, la gente circulaba feliz, y eso mitigaba mi incomodidad. Cuando me detuve al frente de un Lamborghini azul, una larga silueta lo acompañaba al lado: rubia natural, largas piernas, un traje azul apretado de una pieza, piel muy blanca, ojos azules hipnotizadores. Sonrisa amplia y sexy. Maestra.
lunes 5 de octubre de 2009 | Publicado por David! en 22:32 5 comentarios
La Chica Gorda
Sí, estuve con una Chica Gorda.
No obesa, pero casi. No me malinterprete, no quiero ser ofensivo con ese término.
No tengo problemas con las chicas a las cuales les dicen "rellenitas". Hay chicas que creen que por ser flacas son sexys y más aptas para recibir un falo masculino. Ilusas. Pobres niñitas. No saben dar ni un orgasmo decente. Muchas de ellas son fomes y frías como una puerta. Las gorditas saben absolutamente bien cuál es su condición física, por tanto lo dejan todo en la cacha ... digo, perdón, en la cancha.
Debo decirles que fue una experiencia GRANDE. Grande en el sentido físico, en el sentido del roce. En el sentido más puramente animal. De crispamiento de piel. De eso que nos gusta.
La verdad la conocí de manera muy rancia. No fue una circunstancia mágica o de película, más bien fue una cuestión muy terrenal. Fue en una fiesta que un amigo había organizado en su casa. Una fiesta de no más de 7 u 8 personas. Se lo aclaro por si se estaba imaginando algo con música electrónica en la azotea de un edificio. No. Era una junta pequeña, con música de "Maroon Five" y "Aerosmith" de fondo, y que se aventuraba a ser muy rancia.
Llegó la polola de uno de mis amigos. Venía acompañada con su prima y una amiga de la universidad. Justamente esta última sería mi víctima de la noche, mejor dicho, yo sería su víctima.
Nos sentamos en círculo en el suelo y nos pusimos a charlar, a ver videos, a hacer juegos con alcohol. El juego se llamaba "El alemán". He sabido que en otros lugares se llama "El siete de pica", o algo así. Se supone que cada carta del naipe inglés tiene un significado, que se traduce en acciones en las que se debe beber. A veces el vaso entero, sorbos, o esperar alguna instrucción a lo largo del juego que te obligue a beber. Una vez que el juego comienza NADIE puede ir al baño, excepto si tiene una carta de "8" en su poder. Bueno, así se desarrollaba el juego, cuando el ron comenzó a hacer su efecto en mis conexiones neuronales.
Cruzábamos miradas hace rato. Ella guapa, muy bien vestida, con actitud, graciosa, una sonrisa envidiable. Me levanté de mi puesto, fui a buscar un hielo algo derretido y me senté al lado de esta "fat-diva". Jugamos un rato, nos reíamos. Ya me encontraba tenso. La deseaba. Nos entendimos sólo con mirarnos. Ella dijo que iba a dormir, que estaba cansada. Yo dije que iba a orinar. Nos metimos en una pieza, y sobre una cama deshecha comenzamos a saltar.
Vaya habilidades manuales que tenía. A veces no eyectar es una de las cosas más difíciles del mundo, y hay que colocar toda la voluntad que se tenga para aguantar. Lo bueno es que el alcohol había hecho su efecto y me relajaba. Deslizaba mi órgano viril por entre sus pliegues. Me agarraba de la acumulación de lípidos laterales de su cintura e ingresaba en ella. Sus flácidos brazos se movían al tiempo que movía mi pelvis hacia adelante y hacia atrás. Se colocó la almohada en la boca para no hacer ruidos estruendosos. Yo le dije que me importaba un carajo que todo el mundo escuchara sus gemidos. Si quería que sonaran, que lo hiciera. Se desabrochó el sostén y me lo colocó en la cabeza. Me quedaron como unas lindas orejitas de mapache. Más bien, de Cocker Spaniel. La volteé con gran esfuerzo, la tomé de su cabellera castaña y comencé con ingresos lentos y profundos. Sus grandes pechos se balanceaban. Rico. El roce era máximo. No aguanté más.
Lugar de la eyección: LifeStyles que llevaba puesto.
9 de la mañana. Sábado. Caña, resaca o como quiera llamarle. Lo cierto es que era del demonio.
Yo arrinconado en una cama de plaza y media. En la cama de al lado, otra pareja. Todos durmiendo. Me levanté, como siempre silenciosamente, y me fui a mirar al baño. Creo que me gusta mirarme cuando tengo resaca. Pupilas dilatadas y el rostro ceniciento. Sonreí.
En el living habían cuatro personas tiradas en el piso durmiendo. Me pareció gracioso. Había un vómito en la baranda de la terraza. Me pareció más gracioso. Estaba cerca del metro Pedro de Valdivia, así que me fui rápido. Una ducha en mi casa, un té con miel y unas tostadas serían óptimas para pasar la caña que me dejó aquella sesión de sexo casual con la gordis.
Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Gorda se interpuso en su camino:
1- Por NINGUN MOTIVO ocupe los apelativos de chancha, morsa, ballena o aquellos adolescentes sobrenombres. Llámela por su nombre, no sea un pobre idiota maleducado.
2- No tema a que se rían de usted porque se metió con una chica gorda. Los que dicen eso no saben lo que se pierden. Recuerde: su pene no discrimina entre flaqueza y gordura.
3- No tenga el prejuicio de que las gordas son sebosas, sudadas o cosas así. No sea huevón, esos argumentos son sólo huevadas.
4- Ocupe los pliegues del cuerpo de ella para rozar sus partes nobles. Eso una chica delgada NO puede otorgarlo. Así de simple. Una mujer con más kilos puede ofrecer muchos lugares para fantasear.
5- Los pezones de ella son más amplios. Disfrútelos.
6- No aparente ser un físicoculturista. Si intenta hacer posiciones complicadas o levantarla con los brazos, y es usted débil, puede terminar con un esguince o con una contractura en la espalda. No sea idiota, y sea clásico si es necesario.
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miércoles 30 de septiembre de 2009 | Publicado por David! en 00:02 3 comentarios
Etiquetas: gorda, pechos, posiciones
La Chica Cuarentona
Sí, estuve con una Chica Cuarentona.
Debo decirles que fue una experiencia grande. Grande. Mucha. Experiencia en todo el sentido de la palabra. Cuarenta años no pasan derrepente. No es trivial ingresar a una mujer que te dobla en edad.
A fines del año pasado tenía una seudo cita con una chica que estaba conociendo. Habíamos quedado de juntarnos en un restaurant-bar que había en la calle Lastarria, a las once de la noche de un sábado. Llegué cinco minutos antes de la hora indicada. La esperé en la entrada. Pasaron quince minutos y no llegaba. Decidí entrar.
El restaurant era una gran casona, ornamentado con pinturas realistas, muebles de los '50 y lámparas repletas de cristales. Clásico, Bello. Ya habían pasado 45 minutos. La llamaba, no contestaba. Su teléfono celular estaba apagado. Compré una botella de vino. Era un carménère. Destapé la botella, miré el corcho, observé el color, aroma y piernas del vino. Bebí un sorbo.
Ya estaba algo frustrado. Me habían dejado aparentemente plantado. Lo peor.
A tres mesas de la mía, unos bucles pelirrojos me emborracharon antes que el vino. Era como de película. Recordé "El graduado", con la eterna Anne Bancroft. Unas medias negras enfundaban sus largas piernas. Un traje negro con delgadas y casi imperceptibles líneas grises cubrían su bien formado cuerpo. Sombra en los ojos. Labios carmín. Había un detalle: No era una niñita. Su rostro era el de una verdadera mujer. Años llevaba repartiendo orgasmos en este mundo. A primera vista le calculé unos 37, 38 años.
Ya llevaba más de una hora esperando a la otra mujercita traidora, que debió asustarse como una niñita. Quizás pensó que me la fornicaría apenas la viera, y lo pensó bien, porque eso es lo que hubiera hecho. Esas son las mujeres que nunca alcanzan un buen orgasmo. Porque son temerosas y tienen miedo a que juegue con mi lengua en sus rosadas felicidades. Siempre he dicho: "Las niñas consiguen niños, las mujeres consiguen hombres". Bueno, vuelvo a lo que importa, a esa deseable y madura mujer.
Ya me la devoraba con la mirada, y no lo ocultaba, al contrario, lo evidenciaba. La imaginaba dándome de beber desde su boca. Estaba sola. Para mí, ya era una noche perdida. Estaba plantado, emborrachándome lentamente. No tenía nada que perder si me acercaba, si la acompañaba, si la escuchaba, si la amaba un poco. Mi pene es más grande que mi moral, por lo tanto, me levanté de la mesa.
Le pregunté si podía acompañarla. Me miró seria, pero misteriosa. Asintió con la cabeza. Me sentí como un esclavo recibiendo órdenes de mi ama, de mi señora, pero siempre recordando que ella antes de ser una mujer mayor, es primeramente una mujer como todas las otras. Comencé con clásicas preguntas para romper el hielo, siempre afable, simpático, y encantador. Le ofrecí mi mercadería por 30 minutos. Quería que pasara a la etapa de la degustación de mis productos. Aceptó probar. Fuimos a su departamento en un taxi. Tobalaba. Departamento 2010. Lámparas Elisabeth Glase al lado de su cama. Sexo intenso.
Oler su cuerpo fue excitante. Lamer las luces de su busto fue el cielo. Ser irrespetuoso en su rosada felicidad fue el paraíso. Hacer el abecedario completo entre sus piernas fue hacerla ver la luz al final del camino. La letra V la hacía enroscarse y apretar mi cabeza con sus manos. Era tan deseable esa mujer. Mirar sus tenues arrugas producto de la edad, era surcar un valle constante. No podía no excitarme con su expresión corporal. Cómo se movía, la delicadeza cuando hacía una felación a un joven, cómo lamía mis tetillas, cómo se le colocaba la piel de gallina cuando soplaba suavemente bajo su mentón. Me quedé sin palabras. Tenía una excelente resistencia. Disfrutamos un orgasmo juntos. Ella quizá dos.
Lugar de la eyección: pechos.
Domingo en la mañana. Desperté. Estaba sólo en la cama. Me toqué el lado de mis costillas. Quizás me habían robado un órgano o algo así. Se despertó primero que yo. Escuché que el agua de la ducha corría. Me levanté sigilosamente. Hurgué en su cartera para saber qué edad tenía. 41 añitos en el cuerpo. Me vestí, y me dirigí hacia la puerta para irme rápidamente. Sé que ella no se entristecería o me extrañaría. Cuando iba a abrir la puerta, se escucha desde el otro lado una llave. Quedé helado. Entra un joven, más o menos de mi edad. Tenía el mismo rostro de ella. Me mira y queda desconcertado, al igual que yo. Antes que me preguntara quién era, le dije que me despidiera de su madre, que estaba en el baño duchándose. Bajé la cabeza y me fui rápidamente.
Tomé el metro en la estación Tobalaba. En el trayecto de vuelta a mi casa, me reía. En mi aburrida vida (al menos eso es lo que yo pienso, comparada con la de los domadores de leones, los aviadores o los investigadores privados) había pasado algo inusual. Me pasó algo parecido a lo que uno ve el las películas. Fue entretenido. Para contarlo. Espero que ocurra otra vez. Quedé con ganas de más orgasmos maduros.
Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Cuarentona se interpuso en su camino:
1- Algo básico: NUNCA le diga vieja. No sea un estúpido insensible.
2- Otra cosa básica: Siempre use condón. No sabe cuántas parejas ocasionales puede tener ella. Usted quizás no es ni el primero ni el último en su vida.
3- Si conoce a una mujer cuarentona en otras circunstancias, como en una discotheque, no baile reggaetón o cumbia con ella. Charle, baile salsa y ofrézcale un trago si la música no le gusta. Y bueno, baile salsa sólo si sabe, si no, siéntese.
4- Si quiere darse valor para hablarle, beba vodka o un buen vino. No beba tragos pasosos, que le dejen mal olor.
5- No tenga miedo de bailar sobre esa experimentada pista de baile. Como siempre le digo, explore. Toque y bese sus arrugas, pero no se las haga notar. Juegue con ella, en el fondo a todos nos gusta jugar cuando queremos tener un gran orgasmo.
6- La experticia sexual de ella, puede hacerlo eyectar rápidamente. Controle sus fluidos corporales, presione delicadamente su perineo y aguantará unos minutos más si es que usted es de los que termina rápido.
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sábado 26 de septiembre de 2009 | Publicado por David! en 14:56 4 comentarios
Etiquetas: abecedario, cuarentona, felación, pechos
La Chica Nadadora
Sí, estuve con una Chica Nadadora.
Debo decirles que fue una experiencia asombrosa. Asombrosa por la capacidad física que tenía esta niñita. No era nadadora de recreativo o que le gustaba el agua nomás, era nadadora de verdad. Entrenaba natación por la selección de mi universidad.
El año recién pasado, como en el mes de abril la conocí. Fuí a la Piscina Temperada que hay en mi universidad, a tomar un taller de "acondicionamiento físico con natación". Me había surgido el imperativo de ponerme más o menos en forma, aunque con algo de pereza. Tenía un horario relativamente flexible, y podía darme el gusto de liberar algo de adrenalina con algo que no fuera el sexo. Me inscribí y comencé a ir tres veces por semana.
Luego de mi taller, venía a entrenar la selección femenina y masculina de natación de la universidad. Uno de esos días me quedé hasta un poco más tarde, a contemplar aquellos sinuosos cuerpos femeninos que se deslizaban en el agua. Ya saben como son los cuerpos de las nadadoras. Centré mi atención en una de ellas: cabello negro, vestimenta deportiva de una pieza también de color negro, hawaianas negras. Su espalda era más amplia de lo normal, largos brazos, piernas contorneadas, cuerpo bronceado. Sonrisa amplia, ojos verdes. Maravillosa. Jovial. Resplandeciente.
Se colocaba gorro y anteojos especiales, y se lanzaba a nadar. Primero la investigué una semana. La miraba a ella, y también a la gente que la rodeaba para detectar si uno de sus compañeros era su pololo, amigo con cover, o algo por el estilo. No encontré nada. Me lancé en picada. Luego de un entrenamiento, charlé con ella, le pregunté algunas cosas y me enteré que tenía un novio, pero que no era nadador. Igualmente la invité a un café en los días entrantes. Me dijo que sí.
Cuando salimos, hablamos de todo. Ella, la verdad, sólo de natación. No sabía nada más. También me dijo que estaba muy mal con su pololo y que era cuestión de tiempo para que eso se arruinara. Eso me interesaba saber. Maravilloso. Nos estábamos viendo tres veces a la semana en la piscina, cada vez charlábamos más. Pasó un mes y la arrastré hasta mis aposentos luego de una loca noche de baile. Cuando me estaba mirando sobre la cama, esperando que la desvistiera, la imaginaba con su ajustado traje de nadadora. La saliva se me caía de deseo. No esperé más.
Sus cabellos negros se enganchaban en mi barba de tres días, mientras le besaba el cuello. La besaba demasiado. Nos gustaba. La masturbé en ese intertanto. Sonreíamos mientras lo hacíamos. Luego besé su amplia espalda, recorriendo las vértebras hasta llegar a su firme y atlética parte trasera. Sus luces rosadas erectas. Sus pestañas temblaban. Su piel era muy suave, quizá la más suave que había tocado, y a su vez, era muy tersa y tonificada. Quizás el agua la había pulido. Me encantaba. Era perfecta. Ahí estuvimos sacudiendo nuestros cuerpos unos momentos. Luego de voltearla, sus piernas cayeron en mis hombros. Chupaba los dedos de sus pies, mientras llegábamos a la gloria, al verdadero paraíso. Con mi lengua, jugaba con su pulgar. Ella se agarraba de una almohada. No aguantábamos más.
Lugar de la eyección: En el durex que llevaba puesto.
Me enamoré. No de ella, sino de su cuerpo. Era realmente una seda. La besé incluso cuando dormía. Era demasiado para mí. Su cuerpo muy bien formado, atlético, moldeado con experticia. Cuando despertó, la invité a almorzar. Nos duchamos, fuimos, comimos, charlamos, nos despedimos. Reconozco que nos seguimos viendo de vez en cuando. Le he dicho que se vista de nadadora antes del sexo. Lo ha hecho. He sido feliz.
Ya no voy a la piscina, ya no la veo nadando en el agua, sólo la veo nadando entre mis sábanas cuando acordamos una cita de sexo casual.
Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Nadadora se interpuso en su camino:
1- Acaríciela cuanto quiera, pero delicadamente. Dígale que tiene una piel muy suave. Sí, dígalo de esa manera y no haga metáforas estúpidas si no sabe hacerlas.
2- Bese la parte baja de su cuello, y juegue con la presión que usted ejerce con sus labios. Es una buena técnica para preparar el orgasmo.
3- No le entregue cigarrillos ni alcohol. Sólo ofrézcalos.
4- Lamer los pies de una mujer no es algo raro. Descubra nuevas zonas erógenas y no tenga miedo a probar zonas del cuerpo de sus parejas. No sabe lo que se pierde y lo que puede recibir a cambio.
5- No arañe y no deje chupones en ella. Recuerde que es nadadora y esos vestigios son visibles en ella cuando tenga que nadar.
6- No se atemorice si el trasero de ella es más firme que el de usted, al contrario, explore y goce lo que más pueda. Un trasero así no se ve todos los días, se lo aseguro.
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lunes 21 de septiembre de 2009 | Publicado por David! en 00:30 1 comentarios
Etiquetas: masturbación, nadadora, pies
La Chica Religiosa
Sí, estuve con una Chica Religiosa.
Antes debo anunciar de que la chica religiosa no era ni católica, ni evangélica, ni pentecostal del sexto, séptimo o del día que sea. Era de una secta de los mormones. Bueno, paso a contarles.
Debo decirles que fue una experiencia contraria a la religiosidad, santidad o algo que se relacione con lo sacro. Al contrario, fue espurio y mucho más cercano a algo sucio.
Era el mes de junio, y tenía que hacer un reportaje para la Universidad. Uno de mis compañeros de grupo estaba interesado en indagar sobre una secta. Era una derivación de la religión mormona. Su hermana menor, estudiante de teatro, había trabajado con grupos de esa religión en algunas actividades recreativas.
Nos pareció buena idea, y fuimos al templo principal a obtener alguna entrevista, o un permiso para grabar en las instalaciones. Nos recibieron amablemente, nos dieron todas las facilidades para desarrollar nuestro trabajo. En el patio del templo, se estaban desarrollando dinámicas de grupo. Fijé mis ojos en una de las monitoras: Cabello castaño largo, una jardinera de jeans, panties blancas, zapatos negros. Nariz aguileña, ruborizada, amplia sonriza. Uñas perfectamente pintadas de marfil. Delicada, feliz, danzante.
No fue tarea fácil. Realizamos muchas visitas en terreno al templo. Trabajamos cerca de un mes en el trabajo propiamente tal, pero yo aprovechaba de ligarme a la monitora de las uñas
perfectas. No era fácil. Era bastante conservadora. Incluso pensé que era virgen, pero dudé cuando supe su edad: 26.
Llegó el día. Le pedí que me enseñara a rezar. Supondrán que no me importaba en lo absoluto aprender los ritos de su religión, sólo quería tener un orgasmo escandalozo con ella. La invité a mi casa. Tuve que rezar e implorar a un dios que ni siquiera conocía. Con todo ese contexto sacro y de pureza que la invadía, aproveché de besarla. Lo aceptó.
Fui delicado con ella, pero no MUY delicado. Suelo jalar el cabello. A ella le gustaba. Era raro. Orar y después follar, creo que siempre es raro. Le saqué los zapatos. Su crucifijo lo arrojé al piso. No me importaba ser un hereje en ese momento, y a ella, aparentemente tampoco. Algo de masturbación con sus pies enfundados en medias fueron el comienzo. Ella era más apasionada de lo que pensaba. Luego de besar sus rodillas y sus hombros, jugamos con nuestros alientos. Le saqué la cadena que llevaba atada al cuello. Quería despojarla de todo aquello que me remitiera a algo religioso. No sé si por temor al castigo divino de nuestro señor o por respeto a su creencia. Quizás debí haber dejado todos aquellos amuletos y hacer algunas fantasías. Como que fornicaba con una virgen, con una mujer santa, o ese tipo de cosas.
Bueno, yo seguía moviéndome hacia adelante y hacia atrás con ella. Gozábamos juntos, gemíamos juntos, tuvimos un orgasmo juntos.
Lugar de la eyección: En sus piernas, enfundadas en panties.
Ella dormía sobre mi pecho. Yo, despierto hace varios minutos. No había sido una gran sesión de sexo casual como las que les he contado, pero su masturbación fue magnífica. Tenía habilidad con los pies la chiquilla. Bueno, esperé que abriera los ojos. Recogí sus cadenas y símbolos que la remitían a su religión. Se los entregué. Le dí algo de comer. Encendí un incienso. Ella estaba feliz. Nunca había visto una sonrisa así en su rostro, en todo el mes que había trabajado con ella. La fui a dejar al metro, como siempre. Quedamos de vernos en otra oportunidad.
Me dijo que no nos vieramos más en el templo. Le dije que sí, a todo lo que me decía. No volví a ir al templo. Pero bueno, lo confesaré, la agregué a Facebook. Me ha invitado a reuniones de su iglesia, pero siempre ignoro sus mensajes. Si me dice que quiere beber unos tragos y fornicar, adelante. Haré click inmediatamente en el botón ACEPTAR.
Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Religiosa se interpuso en su camino:
1- Dése el tiempo para concretar una primera cita. Puede valerlo.
2- Pídale cosas sucias, pero no la obligue. SOLO PIDALE.
3- Sea delicado, pero no demasiado. El ser agresivo y pasional, si se hace en justa medida, siempre es positivo.
4- Comparta con ella algo íntimo. Sea real o ficticio. Se abrirá en todo sentido de la palabra.
5- Dígale que sí a todo lo que le pregunte, pero de buena manera, no como un niño.
6- POR NINGUN MOTIVO impregne con sus fluidos corporales los amuletos religiosos que ella use, A MENOS que usted se lo pregunte, y le respondan de manera afirmativa.
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miércoles 16 de septiembre de 2009 | Publicado por David! en 21:38 0 comentarios
Etiquetas: masturbación, pies, religiosa
La Chica Negra
Sí, estuve con una Chica Negra.
No me malinterprete. No digo "negra" de forma peyorativa, sólo lo digo así para que quede claro. De raza negra, como se dice. Como Naomi Campbell. Como Alek Wek. Sí, negra de verdad. No algo medio afroamericano como Oprah Winfrey o Beyónce.
Bueno, puedo decirles que fue una experiencia salvaje, aunque parezca cliché. Es verdad, siempre hay muchos mitos rondando la figura de las mujeres de raza negra. Que son el cuádruple de fogosas que las blancas, que sus partes íntimas son más grandes o que aguantan lo que sea. Hasta el Gang Bang más cerdo. Bueno, puede ser cierto, pero aquí daré la experiencia de un mestizo.
Año 2008. Discotheque de música electrónica. Andaba dando vueltas en una fiesta para extranjeros con dos amigas de la vida. Ellas iban en búsqueda de un sueco o finlandés que anduviera volando bajo y tuviera deseos de una orgía latinoamericana. Cabezas rubias a la vista. Eran unos chicos escandinavos bailando House y Trance. Mis amigas fijaron su objetivo, y se lanzaron. El chico que eligieron era un finlandés, el que no se resistió ante la fantasía que las chilenas le proponían. En el mismo grupo estaba mi potencial deseo serpenteante:
Una negra de 175 centímetros aproximadamente, esclerótica amarilla, nariz ancha, gruesos labios rubí, y vestido verde olivo. Cabello sujeto en una cola de caballo larga. Caderas y pechos imposibles. Preciosa. Mujer. Deseable.
Sujeté su brazo y comencé a bailar con ella. Unos giros de nuestros cuerpos y comenzó la danza del apareamiento. Bueno, de igual manera, la música tribal y la música electrónica no son muy distintas a mi parecer. Comenzamos a charlar. Era de Haití. Su padre adoptivo era colombiano y la había criado desde los dos años. Su niñez fue viajar de un país a otro, y ahora se encontraba de intercambio en Chile por seis meses. Luego se dirigía a Colombia. Maravilloso. El tiempo justo para una noche orgásmica, pensaba mientras miraba su natural movimiento sinuoso.
Mis amigas se perdieron entre las verdes luces robóticas, y mis manos se perdieron sutilmente entre ese verde vestido. Bastaron unos minutos para que sus pezones estuvieran erectos, y yo la deseara con todo lo que mi cuerpo podía aguantar. Tomamos un taxi. Dos mil cien pesos el viaje. Llegamos a su casa. Departamento 1404. El paraíso.
Largas piernas bajo mi mentón. Todo aquello rosado en las blancas era en ella color moka. Sus palmas y plantas de los pies perfectamente blancas. Hecha a mano. Era el cuerpo más femenino que había visto. Grande, firme, hembra. Su inmensidad me nublaba un poco, pero como digo siempre: antes de ser negra, es mujer. Alargué el preámbulo. El precalentamiento. Abecedario de la A hasta la O entre sus piernas. Esperé los primeros gemidos para asegurar el éxito. La volteé, sujeté ampliamente sus caderas y llegué a lo más cercano que se puede llegar del cielo. Su cabello enredado se balanceaba, y su frente sudaba de placer. En la misma posición, coloqué una almohada sobre mi rodilla izquierda, y posé mi pie derecho en el final de su columna mientras seguíamos en plena acción. La angulación de la penetración cambió. Orgasmo descontrolado.
Lugar de la eyección: dentro del Durex que llevaba puesto.
Ese día no fumé. El sabor de la piel negra era demasiado fuerte en mi lengua. Lo amaba. Estaba aún digiriendo lo que había ocurrido. Miraba sus zapatos de taco arrojados en la entraba de su habitación. La recordaba enfundada en ese precioso vestido que ahora cubría parte de nuestros cuerpos. Coloqué mi mano derecha bajo la nuca, mientras miraba hacia el techo. Respiré hondo. "Qué gran follada fue esta", "Debería sentirse orgullosa de ella misma", pensaba simultáneamente. Hasta pensé en que había sido la mejor sesión de sexo casual que había tenido.
La miré. Aún dormía profundamente. Me percaté que suelo despertarme primero que mis parejas ocasionales. ¿Será instinto animal para proteger a la hembra? ¿para ver que ningún depredador aceche nuestra carne? Huevadas. Me levanté sigilosamente, me vestí, y fui al baño. Tomé el lápiz labial y escribí en el espejo: "Gracias por la mejor noche de mi vida ". Me fui. Nunca había escrito algo en el espejo de un baño luego de tener sexo. Lo encontraba algo tétrico, como de esas mafias que roban riñones. Bueno, espero que entienda que aquel gesto requiere un gran esfuerzo de mi parte. De verdad valoré aquella noche. No sé si fue la mejor de mi vida, pero bueno, siempre hay que mentir un poco.
Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Negra se interpuso en su camino:
1- Aunque suene obvio, pero por mucha curiosidad que tenga, no sea idiota: Use condón.
2- No le busque mucha conversación de su pasado, quizá puede incomodarle: puede encontrarse con una trágica historia de esclavos, o con una opulenta vida sudafricana. Mejor no corra riesgos.
3- Insisto: No emborrache a su pareja en exceso. Que compartan una misma lengua, no quiere decir que entienda todo lo que dice.
4- Explore aquellas zonas que le parezcan novedosas de ella. No sea como un púber que mira hasta con lupa aquellas zonas que le gustan. Sea discreto y sensual.
5- No la trate como un moai. Ella es de carne y hueso. Por lo tanto, trátela como lo que es: una mujer.
6- Cuando estén hablando en la intimidad, por favor NUNCA le diga que es EXOTICA. Puede golpearlo en sus partes nobles, o sentirse profundamente humillada. Si le tocó la última, sea hombre y retírese, por muy caliente que esté. Una masturbación en casa remediará el bochorno.
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sábado 12 de septiembre de 2009 | Publicado por David! en 00:39 6 comentarios
Etiquetas: abecedario, angulación, negra, pies, salvaje







