La Chica Argentina

, estuve con una Chica Argentina.


Puedo decirles que fue un encuentro sexual pleno, lleno de fantasías y groserías. Ese acento altanero y susurrador en pleno orgasmo, a veces es mejor que una sesión de sexo mediocre. Todo depende de cuántas agallas tenga la fémina de turno, dentro del ring del placer.

El cómo nos conocimos realmente fue muy simple y tradicional. En un pub-discotheque. Pero no un sucucho donde se juntan metaleros a escuchar IRON MAIDEN o RAMMSTEIN (con el respeto que me merecen las féminas que cultivan el amor por esa música). Yo estaba con un amigo gringo, y le había salido a mostrar la vida nocturna de Santiago de Chile. Llegamos al lugar, nos sentamos en un sofá rojo a beber unas cervezas y a charlar de la vida. Esperábamos que la música fuera un poco mejor.

Al rato, al lado de nosotros se sienta una muchacha con un tipo. El tipo da lo mismo. La chica: Guapísima. De unos 165 cm, chaqueta blanca Lacoste, cabello rubio oro, cartera blanca Chanel, igual que sus tacones altos. Pantalones de cuero apretados. Creo que eran Lacoste. Genia y figura.

Me pregunta: ¿Son chilenos? Le respondo que yo sí, pero mi amigo es norteamericano, de California. Ella dice que es Argentina, pero que por estudios vive en Chile hace algunos años. Su amigo es estadounidense también, de Nevada. Me acerco a ella, le pregunto si vive con sus padres (para saber si vive sola y podemos potencialmente ir a su hogar a lamer nuestros cuerpos). Me dice que sí, que su padre es ingeniero nuclear o algo así, y que por su trabajo tiene que ir de país en país. La invito a la barra, a beber un vodka tónica. Acepta. Le guiño el ojo a mi amigo gringo, y me da su bendición. Empezó el juego.

Comenzó a sonar "Jack rabbit slims twist contest, you never can tell" de Chuck Berry. Si no se acuerda, es la canción que suena en la película PULP FICTION cuando John Travolta y Uma Thurman bailan. Amo esa canción. Siempre copio la coreografía de Travolta. Bailamos, bebimos, reímos, coqueteábamos, nos besamos. Me dijo que en dos meses más volvería a Argentina. Le dije que mis razones para estar en ese local ya habían terminado. Prefería beber el último trago en mi casa. ¿Quieres venir? Me dijo que sí. Me despedí de mi amigo gringo, que se había encontrado con dos chicas de California, y me dirigí con la trasandina, esperando oler prontamente dentro de su cabello.

Llegamos, bebimos dos sorbos de un Absolut de Vainilla y comenzó el revolcón. Gemía como una loca. Tenía la piel muy tersa, juvenil, blanca, suave. Le arranqué la pasarela con la que estaba vestida. Lo Chanel, Lacoste o lo que fuera, fue a parar al suelo. Le dejé los tacones puestos. Levanté sus piernas, la agarré de los tacones, y el twis de Travolta comenzó. Sus rojos labios me insultaban. Me decía que la tratara como una perra. Yo sólo le sonreía. Entre gemidos, me decía que yo era un pobre animal que no era capaz de satisfacerla. Con la sangre en la cabeza, pero con una sonrisa le pregunté: ¿Eres gimnasta o practicas yoga? Me dijo que antes era gimnasta, pero que sí practicaba actualmente el yoga. Hicimos "El Molino". Creo que nunca había escuchado a una mujer gritar tan fuerte como aquella vez.

Lugar de la eyección: Tacones.

Exhaustos, acabamos durmiendo juntos. Ella sudada sobre mí. Yo, algo adolorido en los antebrazos. Hace tiempo que no practicaba el molino. No fue tan fácil. Despertamos cerca de las 12:00 del día. Ella se inclinó en la cama, alcanzando su cartera. Sacó una cajetilla de Lucky Strike, y comenzó a fumar. Me ofreció uno. Lo acepté. Le pregunté que carrera estaba estudiando. Me respondió que no estudiaba en la Universidad, que recién iba a postular a la Universidad de Buenos Aires. Algo andaba mal. Me dijo: "Hace tres días salí de cuarto medio" Yo, desencajado. Entonces, ¿Qué edad tienes?, pregunté. Ella respondió: Diecisiete. Yo, me quedé mirando hacia el techo, fumando mi cigarrillo en silencio. Ella y yo sonreímos, y luego reímos. Otra prueba más de que el sexo es sólo eso: sexo. No importa la edad. El cuerpo sólo habla.

Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Argentina se interpuso en su camino:

1- Si su moral es más grande que su pene, no tenga sexo con una chica menor que usted.
2- Déjele los tacones puestos a su fémina, si son tacones caros. Puede provocar fantasías para ambos.
3- No hable como extranjero, ni imite un penoso acento neutral. Tampoco hable en lenguaje carcelario que sólo un narcotraficante entendería. Hable como chileno, pero de manera clara.
4- Deje que lo insulten en el sexo, siempre que sienta que los insultos son para agregarle condimentos al orgasmo. Si realmente lo desmoralizan o afectan su honra, sáquela de su casa y no le pague locomoción.
5- No emborrache demasiado a su pareja. Si lo hace, puede que en algún momento no entienda nada de lo que dice. Recuerde, no comparten el mismo modo de hablar.
6- Ella es Argentina, usted Chileno, pero antes de eso, son mujer y hombre. Nunca olvide eso. No sea temeroso, explore y sea sincero.

Si quiere más recomendaciones, o tiene otros consejos para este perfil de chica, no dude en postearlos.

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