La Chica Cuarentona

, estuve con una Chica Cuarentona.


Debo decirles que fue una experiencia grande. Grande. Mucha. Experiencia en todo el sentido de la palabra. Cuarenta años no pasan derrepente. No es trivial ingresar a una mujer que te dobla en edad.

A fines del año pasado tenía una seudo cita con una chica que estaba conociendo. Habíamos quedado de juntarnos en un restaurant-bar que había en la calle Lastarria, a las once de la noche de un sábado. Llegué cinco minutos antes de la hora indicada. La esperé en la entrada. Pasaron quince minutos y no llegaba. Decidí entrar.

El restaurant era una gran casona, ornamentado con pinturas realistas, muebles de los '50 y lámparas repletas de cristales. Clásico, Bello. Ya habían pasado 45 minutos. La llamaba, no contestaba. Su teléfono celular estaba apagado. Compré una botella de vino. Era un carménère. Destapé la botella, miré el corcho, observé el color, aroma y piernas del vino. Bebí un sorbo.
Ya estaba algo frustrado. Me habían dejado aparentemente plantado. Lo peor.

A tres mesas de la mía, unos bucles pelirrojos me emborracharon antes que el vino. Era como de película. Recordé "El graduado", con la eterna Anne Bancroft. Unas medias negras enfundaban sus largas piernas. Un traje negro con delgadas y casi imperceptibles líneas grises cubrían su bien formado cuerpo. Sombra en los ojos. Labios carmín. Había un detalle: No era una niñita. Su rostro era el de una verdadera mujer. Años llevaba repartiendo orgasmos en este mundo. A primera vista le calculé unos 37, 38 años.

Ya llevaba más de una hora esperando a la otra mujercita traidora, que debió asustarse como una niñita. Quizás pensó que me la fornicaría apenas la viera, y lo pensó bien, porque eso es lo que hubiera hecho. Esas son las mujeres que nunca alcanzan un buen orgasmo. Porque son temerosas y tienen miedo a que juegue con mi lengua en sus rosadas felicidades. Siempre he dicho: "Las niñas consiguen niños, las mujeres consiguen hombres". Bueno, vuelvo a lo que importa, a esa deseable y madura mujer.

Ya me la devoraba con la mirada, y no lo ocultaba, al contrario, lo evidenciaba. La imaginaba dándome de beber desde su boca. Estaba sola. Para mí, ya era una noche perdida. Estaba plantado, emborrachándome lentamente. No tenía nada que perder si me acercaba, si la acompañaba, si la escuchaba, si la amaba un poco. Mi pene es más grande que mi moral, por lo tanto, me levanté de la mesa.

Le pregunté si podía acompañarla. Me miró seria, pero misteriosa. Asintió con la cabeza. Me sentí como un esclavo recibiendo órdenes de mi ama, de mi señora, pero siempre recordando que ella antes de ser una mujer mayor, es primeramente una mujer como todas las otras. Comencé con clásicas preguntas para romper el hielo, siempre afable, simpático, y encantador. Le ofrecí mi mercadería por 30 minutos. Quería que pasara a la etapa de la degustación de mis productos. Aceptó probar. Fuimos a su departamento en un taxi. Tobalaba. Departamento 2010. Lámparas Elisabeth Glase al lado de su cama. Sexo intenso.

Oler su cuerpo fue excitante. Lamer las luces de su busto fue el cielo. Ser irrespetuoso en su rosada felicidad fue el paraíso. Hacer el abecedario completo entre sus piernas fue hacerla ver la luz al final del camino. La letra V la hacía enroscarse y apretar mi cabeza con sus manos. Era tan deseable esa mujer. Mirar sus tenues arrugas producto de la edad, era surcar un valle constante. No podía no excitarme con su expresión corporal. Cómo se movía, la delicadeza cuando hacía una felación a un joven, cómo lamía mis tetillas, cómo se le colocaba la piel de gallina cuando soplaba suavemente bajo su mentón. Me quedé sin palabras. Tenía una excelente resistencia. Disfrutamos un orgasmo juntos. Ella quizá dos.

Lugar de la eyección: pechos.

Domingo en la mañana. Desperté. Estaba sólo en la cama. Me toqué el lado de mis costillas. Quizás me habían robado un órgano o algo así. Se despertó primero que yo. Escuché que el agua de la ducha corría. Me levanté sigilosamente. Hurgué en su cartera para saber qué edad tenía. 41 añitos en el cuerpo. Me vestí, y me dirigí hacia la puerta para irme rápidamente. Sé que ella no se entristecería o me extrañaría. Cuando iba a abrir la puerta, se escucha desde el otro lado una llave. Quedé helado. Entra un joven, más o menos de mi edad. Tenía el mismo rostro de ella. Me mira y queda desconcertado, al igual que yo. Antes que me preguntara quién era, le dije que me despidiera de su madre, que estaba en el baño duchándose. Bajé la cabeza y me fui rápidamente.

Tomé el metro en la estación Tobalaba. En el trayecto de vuelta a mi casa, me reía. En mi aburrida vida (al menos eso es lo que yo pienso, comparada con la de los domadores de leones, los aviadores o los investigadores privados) había pasado algo inusual. Me pasó algo parecido a lo que uno ve el las películas. Fue entretenido. Para contarlo. Espero que ocurra otra vez. Quedé con ganas de más orgasmos maduros.

Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Cuarentona se interpuso en su camino:

1- Algo básico: NUNCA le diga vieja. No sea un estúpido insensible.
2- Otra cosa básica: Siempre use condón. No sabe cuántas parejas ocasionales puede tener ella. Usted quizás no es ni el primero ni el último en su vida.
3- Si conoce a una mujer cuarentona en otras circunstancias, como en una discotheque, no baile reggaetón o cumbia con ella. Charle, baile salsa y ofrézcale un trago si la música no le gusta. Y bueno, baile salsa sólo si sabe, si no, siéntese.
4- Si quiere darse valor para hablarle, beba vodka o un buen vino. No beba tragos pasosos, que le dejen mal olor.
5- No tenga miedo de bailar sobre esa experimentada pista de baile. Como siempre le digo, explore. Toque y bese sus arrugas, pero no se las haga notar. Juegue con ella, en el fondo a todos nos gusta jugar cuando queremos tener un gran orgasmo.
6- La experticia sexual de ella, puede hacerlo eyectar rápidamente. Controle sus fluidos corporales, presione delicadamente su perineo y aguantará unos minutos más si es que usted es de los que termina rápido.

Si quiere más recomendaciones, o tiene otros consejos para este perfil de chica, no dude en postearlos.

 

4 comentarios:

yazmin dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Narracion en Libertad dijo...

magistral.-

Seba Flores dijo...

El sueño del pibe, como debutar en primera división en el 2º tiempo de un empate 0-0 y hacer el gol del triunfo. Lastima que la probabilidad de estar y follar con una señora de las cuatro decadas y sus pisadas de fuego al andar es casi tan improbable como hacer lo que Marcelo Salas hizo con la selección el '94 (amistoso, empate 3-3 contra Argentina). Al menos siempreo podremos fantasear con aquello.

David! dijo...

Cierto Seba. Me sentí como un Linares Unido vs. Colo-Colo. Pero es cuestión de actitud nomás. Se puede Seba, pero con perso y "cocos más grandes que tu moral, miedos y prejuicios".

Vaya pisadas de fuego al andar ...