La Chica Musical

, estuve con una Chica Musical.


Puedo decirles que fue una sesión de sexo, que casi se convirtió en hacer el amor. Tuve cuidado, ya que comprometerme sentimentalmente es algo que evito. Sí, puede que le moleste mi honestidad, pero le confieso que prefiero oler la quinta vértebra de la espalda de una mujer, a escucharla hablar de sus tíos que fueron exiliados políticos. No busco novias, sólo deseo compartir un orgasmo simultáneo. Que quede claro.

Era 6 de abril, y fui a un ciclo de música donde interpretarían la "Misa de la Creación" de Joseph Haydn. Me senté en la primera fila, observando como las estilizadas mujeres mostraban su experticia musical. A pesar de la mezcla de religiosidad y sacralidad, una de ellas encandilaba con su sensualidad: Una cellista.

Manos firmes, pero delicadas. Entre sus largas piernas sostenía aquel ancho instrumento. Calzaba sandalias romanas y tenía su rubio cabello atado. Pómulos naturalmente sonrojados y nariz levemente aguileña.

Terminó el concierto. Me acerqué. Deslicé mis dedos por su resbaladiza piel del antebrazo y capté su atención totalmente. Le pregunté si tenía tiempo para una entrevista luego de terminar con los saludos afectuosos de sus compañeros. Me dijo que la esperara en la salida. Ella vivía a unas tres cuadras del lugar. Pidió que la entrevistara máximo diez minutos. Caminamos. Hacía frío. Llegamos.

No más preámbulo. Le jalé delicadamente el cabello y me deslicé por su brillante traje negro de concierto. La empujé sobre sus sábanas rojas, y vi en su rostro el gesto de fémina que por primera vez se siente una verdadera mujer. Jugaba con mi aliento detrás de su oreja, mientras ella contraía su cuerpo. Cuando la estimulaba lentamente, tomé el arco de su cello, y comencé a recorrer su cuello, brazos y piernas. Un suave y largo gemido, acompañado de dos contracciones por segundo de sus labios inferiores, fueron mi mayor premio. Tomé sus piernas y las dejé es mis hombros. Desaté sus sandalias y posé mi boca en su talón izquierdo, mientras su cabello olvidaba el orden del concierto. Sentí que liberaba su alma al momento que exhalaba aire. Ella realmente estaba siendo feliz. No sólo era sexo.

Para mí, fue tocar el cielo. Su talón se balanceaba en mi boca. Mis párpados vibraban. Ya venía.

Lugar de la eyección: abdomen y pechos.

Nos desplomamos sobre la cama. Yo, atónito. Ella, ronroneaba y se retorcía. Era feliz. Yo, aún atónito. Giré dándole la espalda. Ella, recorrió con sus brazos mi cintura, besó el comienzo de mi columna y posó su frente en mi cuello. Estaba generando una conexión. Rápidamente, me senté al borde de la cama. Me preguntó si es que ya me iba, si es que la llamaría, si es que la recordaría.
Le dije que sí, pero mentí. Me fui sigilosamente, dejando el olor de su Carolina Herrera impregnado en mi cuerpo. Nunca más la volví a ver. No recuerdo si le dije mi verdadero nombre. Espero que no. Yo sólo quería sexo.

Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Musical se interpuso en su camino:

1- Que ella parezca frágil, no quiere decir que realmente sea frágil. Tóquela con pasión y seguridad, nunca con violencia y agresividad, a menos que explícitamente se lo pida.
2- Siempre desvístala, al menos la parte superior de su cuerpo. Quiere sentir tu mirada de deseo de obtener un trofeo inalcanzable.
3- Acaríciela y alargue el preámbulo. Tampoco repita 27 veces los mismos recorridos. Aburres.
4- Huele sus vértebras y la parte baja de su espalda, pero no la olfatees como perro sabueso. A nadie le gusta eso.
5- Dígale que su nariz es perfecta. Júntenlas, a la vez que juegan con sus bocas. Si es con sus lenguas, aún mejor.
6- Recuérdele que nunca olvidarás su aroma ni su nombre. Sí, en lo emocional son muy sensibles.

Si quiere más recomendaciones, o tiene otros consejos para este perfil de chica, no dude en postearlos. 

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