La Chica Nadadora

, estuve con una Chica Nadadora.


Debo decirles que fue una experiencia asombrosa. Asombrosa por la capacidad física que tenía esta niñita. No era nadadora de recreativo o que le gustaba el agua nomás, era nadadora de verdad. Entrenaba natación por la selección de mi universidad.

El año recién pasado, como en el mes de abril la conocí. Fuí a la Piscina Temperada que hay en mi universidad, a tomar un taller de "acondicionamiento físico con natación". Me había surgido el imperativo de ponerme más o menos en forma, aunque con algo de pereza. Tenía un horario relativamente flexible, y podía darme el gusto de liberar algo de adrenalina con algo que no fuera el sexo. Me inscribí y comencé a ir tres veces por semana.

Luego de mi taller, venía a entrenar la selección femenina y masculina de natación de la universidad. Uno de esos días me quedé hasta un poco más tarde, a contemplar aquellos sinuosos cuerpos femeninos que se deslizaban en el agua. Ya saben como son los cuerpos de las nadadoras. Centré mi atención en una de ellas: cabello negro, vestimenta deportiva de una pieza también de color negro, hawaianas negras. Su espalda era más amplia de lo normal, largos brazos, piernas contorneadas, cuerpo bronceado. Sonrisa amplia, ojos verdes. Maravillosa. Jovial. Resplandeciente.

Se colocaba gorro y anteojos especiales, y se lanzaba a nadar. Primero la investigué una semana. La miraba a ella, y también a la gente que la rodeaba para detectar si uno de sus compañeros era su pololo, amigo con cover, o algo por el estilo. No encontré nada. Me lancé en picada. Luego de un entrenamiento, charlé con ella, le pregunté algunas cosas y me enteré que tenía un novio, pero que no era nadador. Igualmente la invité a un café en los días entrantes. Me dijo que .

Cuando salimos, hablamos de todo. Ella, la verdad, sólo de natación. No sabía nada más. También me dijo que estaba muy mal con su pololo y que era cuestión de tiempo para que eso se arruinara. Eso me interesaba saber. Maravilloso. Nos estábamos viendo tres veces a la semana en la piscina, cada vez charlábamos más. Pasó un mes y la arrastré hasta mis aposentos luego de una loca noche de baile. Cuando me estaba mirando sobre la cama, esperando que la desvistiera, la imaginaba con su ajustado traje de nadadora. La saliva se me caía de deseo. No esperé más.

Sus cabellos negros se enganchaban en mi barba de tres días, mientras le besaba el cuello. La besaba demasiado. Nos gustaba. La masturbé en ese intertanto. Sonreíamos mientras lo hacíamos. Luego besé su amplia espalda, recorriendo las vértebras hasta llegar a su firme y atlética parte trasera. Sus luces rosadas erectas. Sus pestañas temblaban. Su piel era muy suave, quizá la más suave que había tocado, y a su vez, era muy tersa y tonificada. Quizás el agua la había pulido. Me encantaba. Era perfecta. Ahí estuvimos sacudiendo nuestros cuerpos unos momentos. Luego de voltearla, sus piernas cayeron en mis hombros. Chupaba los dedos de sus pies, mientras llegábamos a la gloria, al verdadero paraíso. Con mi lengua, jugaba con su pulgar. Ella se agarraba de una almohada. No aguantábamos más.

Lugar de la eyección: En el durex que llevaba puesto.

Me enamoré. No de ella, sino de su cuerpo. Era realmente una seda. La besé incluso cuando dormía. Era demasiado para mí. Su cuerpo muy bien formado, atlético, moldeado con experticia. Cuando despertó, la invité a almorzar. Nos duchamos, fuimos, comimos, charlamos, nos despedimos. Reconozco que nos seguimos viendo de vez en cuando. Le he dicho que se vista de nadadora antes del sexo. Lo ha hecho. He sido feliz.

Ya no voy a la piscina, ya no la veo nadando en el agua, sólo la veo nadando entre mis sábanas cuando acordamos una cita de sexo casual.

Seis humildes recomendaciones si es que una Chica Nadadora se interpuso en su camino:

1- Acaríciela cuanto quiera, pero delicadamente. Dígale que tiene una piel muy suave. , dígalo de esa manera y no haga metáforas estúpidas si no sabe hacerlas.
2- Bese la parte baja de su cuello, y juegue con la presión que usted ejerce con sus labios. Es una buena técnica para preparar el orgasmo.
3- No le entregue cigarrillos ni alcohol. Sólo ofrézcalos.
4- Lamer los pies de una mujer no es algo raro. Descubra nuevas zonas erógenas y no tenga miedo a probar zonas del cuerpo de sus parejas. No sabe lo que se pierde y lo que puede recibir a cambio.
5- No arañe y no deje chupones en ella. Recuerde que es nadadora y esos vestigios son visibles en ella cuando tenga que nadar.
6- No se atemorice si el trasero de ella es más firme que el de usted, al contrario, explore y goce lo que más pueda. Un trasero así no se ve todos los días, se lo aseguro.

Si quiere más recomendaciones, o tiene otros consejos para este perfil de chica, no dude en postearlos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

NOTABLE!